Foto: Jon Van Woerden.
Fue empate 2-2 entre Inter Miami y Cincinnati. Suárez y Fillipi anotaron para las garzas.
Nu Stadium. Frente a un Cincinnati con limitaciones, pero tácticamente obediente y generoso en el despliegue físico, la mayor dificultad fue gestionar el gol que le dio la ventaja parcial.
La primera mitad fue pobre en emociones, pero rica en la concentración y disposición de Inter Miami para mantener el arco en cero. Sin embargo, no tuvo la claridad para juntar a sus mejores jugadores de ataque, no solo por falta de dinámica, sino porque Cincinnati también supo cerrar espacios, impidiendo el juego profundo del equipo de Miami.
“Kily” entendió la situación y, al comienzo del segundo tiempo, incluyó a Segovia por Galarza y a Fray por Reguilón, enviando a Luján por la izquierda. Segovia le dio más dinámica al mediocampo, Fray encontró profundidad por la derecha y Luján, con perfil cambiado, interiorizó en varias ocasiones como una opción más de pase. El equipo fue más dinámico y decidido, hasta que Suárez ajustó un remate preciso al ángulo superior de la mano izquierda del arquero Román Celentano.
Teniendo a Messi no se puede dejar de pensar en atacar, pero esa necesidad requiere de un manejo emocional que vaya de la mano con un mejor criterio. Inter se dejó llevar por la emocionalidad y, queriendo aprovechar el adelantamiento de Cincinnati, perdió el control del juego y aquella concentración que mantuvo el cero durante los 45 minutos iniciales. Ellos lo entendieron y supieron posicionarse en campo rival en los momentos justos: Luján fue a marcar con intención de zurdo siendo derecho, permitiéndole el espacio suficiente a Kenji Mboma, quien puso la pelota lejos de St. Clair. Después, otra contra veloz de Cincinnati tomó mal parada a la defensa y, en una buena triangulación, Samuel Gidi clavó el segundo de los visitantes.
Inter echó mano de esa emocionalidad que lo descontroló para buscar el empate… y lo logró: Riquelme Filippi anotó el 2-2 definitivo.
No es un buen resultado, máxime si se juega en casa y se viene de una derrota. Inter Miami muestra alguna evolución desde la llegada del “Kily” González, pero aún no consolida la madurez para gestionar momentos claves, esos pequeños momentos y detalles que lo hacen pasar de lo sublime a lo ridículo en un abrir y cerrar de ojos.


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